Eli Roth hace tiempo que está de capa caída. Nos sorprendió en sus inicios con un cine de terror violento pero con una tramilla más o menos interesante. En esta ocasión, la trama se la sopla absolutamente para ofrecernos un gorecillo salvaje (sobre todo porque lo protagonizan niños) pero poco efectivo porque se cutre y una simple concatenación de escenas violentas sin más. Obviamente era una opción clara de streaming pero me dejé arrastrar por el día del espectador.
Calificación: Tontuna