Era obvio que iba a caer, la que se considera mejor película de terror del año. No sólo por su enorme rentabilidad sino porque las críticas eran muy positivas. Además, que la inspiración para la trama venga de un capítulo de los Simpsons ya me había ganado. La peli consigue darte mal rollo y lo hace tan sólo con los juegos de luz y el sonido. Una mezcla que busca tenerte en tensión sin saber muy bien qué pasará a continuación. Evidentemente la locura va en aumento y toda la incomodidad se acaba resolviendo con escenas violentas tanto física como psicológicamente. Además tiene un final que cierra muy bien la historia. Y aunque la vi en doblada creo que ganaría en v.o.
Calificación: Soplo de aire fresco
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